La telemedicina es un recurso médico que mejora la salud de los pacientes, la eficacia de los tratamientos y consigue un gran ahorro en gastos sanitarios. De ella se puede beneficiar cualquier paciente, especialmente las personas mayores y los crónicos. Los dispositivos de telemedicina de Tecnovida conectan médicos y pacientes mediante aparatos de muy fácil uso.

Las aplicaciones de la telemedicina son:

– Telediagnóstico
– Teleconsulta
– Monitorización remota
– Teleconferencia de segunda opinión
– Almacenamiento digital de datos médicos
– E-learning. Los alumnos de enfermería y medicina reciben clases
a distancia.

Un aparato de telemedicina funciona gracias a sistemas informáticos y de telecomunicaciones, transmitiendo datos en forma de audio, vídeo, imágenes y documentos.

El uso de los sistemas de telemedicina proporciona apoyo médico a aquellos centros sanitarios carentes de profesionales en una o varias áreas. Los pacientes serán atendidos de forma remota por médicos de otro centro de la misma ciudad. Esto supone ventajas para los pacientes en cuanto a ahorro de tiempo y dinero y mejora el funcionamiento de los centros sanitarios más pequeños y apartados.

El HomePod es un sistema de telemedicina usado en pacientes que precisan de tratamientos crónicos, casos de rehabilitación, monitorización de hábitos saludables, prevención laboral y teleconsultas en hospitales.

En el caso de tratamientos crónicos es utilizado en gran variedad de dolencias:

– COPD/EPOC
– CHF
– Diabetes
– Oncología
– Cuidados paliativos
– Salud mental
– Rehabilitación
– Alta temprana
– Adicciones

Como ejemplo ilustrativo de los beneficios que supone el uso de este sistema podemos citar un estudio realizado por el Porstdown Group Practice (U.K) con 71 pacientes de EPOC durante 6 meses. Los resultados obtenidos fueron:

– 67% menos de citas de atención primaria
– 52% de reducción en listas de espera
– 85% menos visitas domicilarias en atención primaria
– 85% menos ingresos hospitalarios no planificados

Los beneficiarios de este tipo de sistemas son los pacientes, los profesionales médicos y los hospitales y aseguradoras. Los primeros porque ven una importante mejora en su salud y calidad de vida. Los segundos porque mejoran la atención médica prestada, así como el control de la enfermedad y el tratamiento. Los terceros, ahorran en número de camas hospitalarias ocupadas, en presupuestos para desplazamientos al hospital, reducción de listas de espera y consultas presenciales y mejora en general de la salud de los pacientes gracias a mayor control y eficacia de los tratamientos.